miércoles, 22 de marzo de 2017

Cree en ti.

Juega a ser bailarina de puntillas entre blanco y negro. Hace equilibrios en el pasillo, la madera crujiendo bajo su ritmo, al borde de las sombras. A sus pies, el cielo se ve pequeño, y el techo infinito. Tiene los ojos llenos de determinación, y se muerde el labio inferior como un niño que tiene que aguantar la risa en un momento serio. Es un león enjaulado en la inocencia de la presa.

Danza y deja volar los brazos en remolinos alrededor de su cuerpo. Hace una reverencia protocolaria, y luego comienza una revolución fuera de toda métrica. A ella nunca le gustaron las barreras, siempre le pareció que la luz ha de entrar a raudales, que las cortinas tienen que bailar a la orden del viento y que los paraguas están sobrevalorados. Que la vida viene del agua bailando sobre la piel, ahogando las penas del alma y limpiando las heridas de la superficie. Que la naturalidad todo lo cura; que no hay nada más real que las fantasías y que la felicidad viene de los sueños.

Por eso anda de puntillas entre blanco y negro, jugando a ser bailarina;
porque no hay nada que su cabeza le impida.

domingo, 29 de mayo de 2016

broken.

No one talks about those innocent girls that fall in love with themselves;
no one writes about those strong women that don't need a man to feel sad.
No one understands the beauty of their broken hearts,

how time seems to collapse:
air feeling heavier, blood running thicker; 
the heart becoming thinner.

No one appreciates the joy of a mind bouncing on the edge of breaking down;
the greatness of an entire world detonating.
All the sharp pieces of a broken soul invading the floor 
and a crying girl dancing with bare feet over the ruins of a castle of glass.

No one sees the power of sorrow and grief;
 no one loves the magnificence of a killing pain.
No one notices the light of a dark mind.

That's because only sad girls know how to love a broken heart.

sábado, 28 de mayo de 2016

disappointed but not surprised.

Como cuando en sueños crees que caes al abismo...
y entonces se acelera el corazón. Sístole y diástole dejan de coordinarse. 
Un pitido. Efecto submarino.
Te resistes y lo rechazas, pero no lo evitas.
Llega el golpe, la sacudida.

Sientes el arma atravesándo la espalda, justo donde sinceridad y lealtad se abrazan.
Se corta y se desvanece.

Caes, 
dolorida,
inquieta,
afligida;
golpeada,
lastimada,
maltratada.
Traicionada.

jueves, 31 de marzo de 2016

se busca hogar.

Hoy he escuchado conversaciones ajenas en un bar; he compartido la añoranza en silencio y he ahogado la pena en un café.

—Ya llevo seis años viviendo aquí..., es increíble cómo pasa el tiempo.
La chica con la que hablaba sonrió compadeciéndose de él. 
Ella tenía suerte; se había mudado hacía solo seis meses.

No me molesto si quiera en levantar la mirada de mis manos frías y cortadas; conozco a la perfección los ojos cansados y las cejas caídas que se le quedan a uno al pronunciar esas palabras. Conozco la aflicción del alma: cómo el cuerpo parece comprimirse hasta ahogar los pulmones y asfixiar el corazón. 
Yo llevo diecisiete años viviendo así.

—La cosa allá está muy mal.
La chica intenta justificar la huida, calmar el dolor.
Aún no sabe que no existe cura para la añoranza.

Me resulta gracioso cómo llamamos al problema: "la cosa".
Podríamos decirle "la corrupción", "la crisis", "la violencia", "el miedo", "le infección", "la muerte". Pero decidimos llamarlo "la cosa"; parece que da menos miedo; parece que nos aleja más de "la cosa".

—Sí, pero parece que ahora mejora.

Hace diecisiete años que "la cosa" no mejora.
—Ajá.

Todos sabemos que "la cosa" está enferma; no mejora.
Pero rezamos para que sobreviva.

  

Me duele tu sufrimiento;
me desgarra tu agonía, tu miedo.
Lloro por ti, 
por las lágrimas que no puedes derramar
y por la sangre que derraman sobre ti.
Sufro por tu belleza destrozada,
por la violación de tu pureza
y la mutilación de tu alma.

Rezo por tu mirada,
por la fuerza de tu pueblo
y su esperanza.
Rezo por que no caigas.
Sueño con el regreso,
con volver a ver tus maravillas.
Con el paraíso de tu cuerpo.
Deseo verte de nuevo.

Te necesito,
ahora y siempre.
Me dueles dentro.
Te quiero y te extraño.
Todo esto,
desde 
hace
diecisiete 
años.

lunes, 28 de marzo de 2016

tacto.

Vivo por tu magia;
por la música de tu pecho al hacerse pedazos.
Vivo por el desgarro;
por tus venas azuladas,
tu mente oscura
y tu mirada acelerada.
Vivo por tu destreza,
por tus ganas inciertas;
por tus valles y tus caídas,
por tus murallas y tus barrancos,
por tus vértices y tus naufragios.
Vivo por tu sonrisa clandestina;
por la tristeza de tus labios y la lluvia de tus pupilas.
Vivo por tus amaneceres;
por tus manos de niña y tu tacto de mujer.
Vivo por tu piel
–me acurruco en cada poro–;
vivo por tu boca y tus palabras, 
por tu sintaxis y tu desorden.
Vivo por tu vida,
vivo por tus expectativas.
Vivos por tus miedos y tu malicia,
Vivo,
me haces sentir vivo.

domingo, 27 de marzo de 2016

lenguaje de signos.




Hablar con las manos y escuchar con los ojos.

to {fall} asleep.

Luna no quería dormir: quería leer hasta que le doliesen la pupilas y, solo entonces, apagarse para descansar.
Luna no quería soñar: quería jugar al escondite con las estrellas; correr a la velocidad de la luz y salvar a sus compañeras.
Luna no quería brillar: quería salir de extra en las películas y observar, a escondidas, a su amante imaginario.
Luna no quería comer: se sentía llena.
Luna no quería sonreír: estaba vacía.
Luna no quería crecer: quería ser siempre niña.
Luna, cuando aprendió a decrecer, quiso dejar de ser una niña.
Luna no quería ser vista, no quería que la fotografiasen ni la usasen de fondo de romances.
Luna huyó. Luna desapareció.
Comenzó un nuevo día.